El consistorio de El Petutall ha aprobado la creación de su propia agencia de seguridad alimentaria para esquivar la maraña burocrática del etiquetado oficial. A través del nuevo Sistema de Trazabilidad por Mote (STM), el municipio sustituirá los sellos de calidad y los códigos QR por etiquetas que identifican el origen del producto mediante el árbol genealógico local. A partir de ahora, la procedencia de una lechuga no se acreditará con un registro de industria, sino con la mención explícita a la casa de la que procede, priorizando el apodo familiar sobre cualquier normativa estatal o autonómica.
Con este sistema, el ayuntamiento pretende que el consumidor sepa exactamente quién ha manipulado el alimento antes de llegar a su mesa. Por ejemplo, las docenas de huevos ya no mostrarán la fecha de caducidad impresa en la cáscara, sino una pegatina que rece: «Huevos de la nieta de la señora María, la que vive frente a la fuente». Los técnicos municipales defienden que conocer si el agricultor es «el que siempre llega tarde a los entierros» o «el que gasta poca agua» aporta una transparencia informativa que ningún organismo central ha logrado hasta la fecha.
«No necesitamos burócratas en despachos lejanos cuando tenemos un árbol genealógico y memoria histórica. Un código de barras no te dice si el que ha ordeñado la cabra es de fiar, pero un mote bien puesto te cuenta hasta la vida de sus abuelos», ha señalado el teniente de alcalde.
El despliegue de esta normativa ha obligado a actualizar el censo de apodos para evitar duplicidades peligrosas entre los diversos «Paco el Cojo» que suministran hortalizas en la comarca. La policía local ha recibido órdenes estrictas de confiscar cualquier ristra de chorizos que no especifique claramente si el autor es «el del tractor azul» o «el que perdió la apuesta del frontón». El Ayuntamiento confía en que esta medida ponga fin a las disputas territoriales y devuelva la soberanía alimentaria al saber popular de la plaza del pueblo.

